No fue una pelea épica. No hubo grandes motivos. Solo un puñetazo. Seco. Directo. Y suficiente.
La Policía Local de Santander ha detenido en la madrugada de este domingo a un joven de 22 años por agredir a otro de 25 en plena calle Hernán Cortés, en Santander. Hora exacta: 5:45. La franja en la que la noche ya ha perdido el control… y el sentido común también.
El resultado: una brecha en el párpado derecho y una contusión en la cabeza. Lo justo para recordar que la violencia no necesita mucho más que un segundo.
Un golpe y al hospital
La víctima tuvo que ser atendida por los servicios sanitarios y trasladada al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, donde recibió asistencia médica.
No hay más épica que esa: ambulancia, urgencias y otro parte de lesiones que engrosará la estadística de fines de semana.
Lo de siempre, a la misma hora
El agresor fue detenido en el lugar y se le instruyeron diligencias por un presunto delito de lesiones. Procedimiento estándar. Resultado previsible.
Porque esto ya no sorprende. Madrugadas que acaban igual. Calles que repiten escena. Discusiones que duran segundos y consecuencias que duran bastante más.
Un golpe.
Un detenido.
Y otra historia mínima que, sumada a todas las demás, dibuja un problema que ya no es puntual.
Es costumbre.

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