Hay ayuntamientos donde el sueldo llega a final de mes. Y otros donde llega… cuando lo ordena un juez.
El Ayuntamiento de Suances ha sido obligado por el Tribunal de Instancia de Santander a pagar a su plantilla salarios pendientes desde 2023. No por error. No por olvido. Por no aplicar en su totalidad un acuerdo que el propio Consistorio había aprobado.
Sí, aprobarlo… pero no cumplirlo.
Acuerdos que no obligan (hasta que obligan)
Todo arranca con un acuerdo plenario que actualizaba sueldos, complementos y condiciones laborales, con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2023. Papel firmado, decisión tomada… y cajón cerrado.
Porque mientras el documento existía, el dinero no llegaba.
No fue hasta febrero de 2025 cuando el Ayuntamiento empezó a aplicar esas mejoras. Dos años tarde. Dos años en los que los trabajadores cobraron menos de lo que les correspondía.
Y claro, alguien tuvo que recordarlo. En este caso, un juez.
La justicia como gestor de nóminas
La sentencia estima la demanda presentada por Comisiones Obreras y deja algo bastante claro: si apruebas pagar, pagas. No cuando te venga bien. No cuando cuadren las cuentas. Cuando toca.
El fallo reconoce el derecho de la plantilla —unas 50 personas— a cobrar los atrasos generados durante todo ese tiempo.
Es decir, lo que ya era suyo. Pero con retraso.
Lo barato sale caro
Desde el sindicato no se han quedado cortos: denuncian que el Ayuntamiento ha empujado a los trabajadores a una situación absurda, en la que podrían haber tenido que reclamar uno a uno en los juzgados lo que ya estaba aprobado.
Traducción: gastar dinero público en abogados… para no pagar lo que ya debías pagar.
Un modelo de gestión brillante.
Pagar… ahora sí
La exigencia ahora es simple: que el Consistorio cumpla la sentencia y abone los atrasos cuanto antes. Sin más excusas. Sin más vueltas.
Porque esto no va de interpretaciones. Va de nóminas.
Y en Suances, durante dos años, hubo trabajadores que hicieron su trabajo mientras su sueldo completo se quedaba en pausa administrativa.
Hasta que la justicia decidió encender la luz.

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