Podemos Cantabria considera que la magnitud del teleférico del Castro Valnera va más allá de una infraestructura puntual y puede reconfigurar el modelo territorial del Alto Pas, por lo que ha pedido al Ministerio que se pronuncie sobre si la tramitación ambiental elegida es suficiente conforme a la normativa estatal y europea.
Podemos Cantabria ha registrado una iniciativa parlamentaria para que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se pronuncie sobre la adecuación jurídica de la tramitación ambiental del teleférico del Castro Valnera, al considerar que, por su magnitud y efectos territoriales, podría requerir una Evaluación Ambiental Estratégica y no limitarse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria.
El proyecto prevé una afluencia cercana a los 300.000 visitantes anuales, lo que multiplicaría por más de cuatro la presión turística actual en la comarca de los Valles Pasiegos. Para Podemos, esta dimensión no puede analizarse únicamente como la construcción de una infraestructura puntual, sino como una actuación con efectos estructurantes sobre el territorio.
Según aclara Podemos, un teleférico como infraestructura puede requerir, con carácter general, una evaluación ambiental ordinaria o simplificada en función de sus características, pero “aquí no hablamos solo de construir un teleférico; hablamos de una actuación que puede alterar de forma estructural el modelo territorial y turístico de una comarca entera”. Por ello, en su opinión, “cuando un proyecto tiene capacidad real para redefinir flujos de visitantes, condicionar infraestructuras futuras y modificar de manera permanente la dinámica económica y ambiental de un territorio, la evaluación no puede limitarse a los impactos físicos de la obra, sino que debe analizar también sus efectos estratégicos sobre el conjunto de la comarca”.
La formación considera que la magnitud del proyecto, con una previsión cercana a los 300.000 visitantes anuales, obliga a abrir un debate serio sobre si la tramitación ambiental elegida es suficiente. “No estamos hablando de una infraestructura menor”, señala Pablo Gómez, responsable de Medio Ambiente de Podemos Cantabria. “Estamos hablando de una actuación que puede generar una presión enorme sobre los servicios básicos, sobre las infraestructuras y sobre un entorno natural especialmente sensible”.
Desde Podemos advierten de que la llegada masiva de visitantes puede tener consecuencias directas sobre el día a día de la comarca. “Hay que evaluar con rigor la capacidad real de los servicios públicos, los recursos hídricos y las infraestructuras. No basta con dar por supuesto que el impacto será asumible”, afirma Gómez.
El responsable de Medio Ambiente subraya además que el proyecto no solo tiene efectos ambientales, sino también territoriales. “Cuando una actuación puede transformar el paisaje, alterar los flujos turísticos y redefinir el modelo de desarrollo de toda una comarca, la evaluación debe estar a la altura de esa transformación”.
Para la formación, el debate no es ideológico sino de planificación responsable. “Si de hecho estamos ante una intervención que reconfigura el territorio, no puede analizarse como si fuera una obra aislada. La dimensión del impacto exige el máximo rigor ambiental”, concluye Pablo Gómez.

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