Un cuadro perdido durante siglos, un asesinato que parece no tener nada de extraordinario y una organización capaz de esconderse detrás de algunas de las obras de arte más importantes de la historia. Manuel Ríos San Martín podría haberse limitado a construir con estos ingredientes un thriller de conspiraciones más, pero No te fíes de ellos tiene detrás una historia que hace que la novela se lea de una manera diferente: el origen está en una idea de Fernando Marías y en una amistad que terminó convirtiéndose, después de su muerte, en un homenaje literario.
Y eso se nota.
No solo porque la novela juegue constantemente con esa frontera entre realidad y ficción que tanto interesaba a Marías, sino porque Ríos San Martín parece escribir con la responsabilidad de quien sabe que está entrando en un territorio que originalmente pertenecía a otro. No intenta apropiarse de la idea sin más, sino desarrollarla, ampliarla y convertirla en una historia que pueda sostenerse por sí misma.
La premisa tiene muchísimo potencial. En el Museo del Prado aparece un supuesto Goya perteneciente a la serie del 2 y el 3 de mayo, y su autenticidad puede cambiar muchas cosas. Al mismo tiempo, una estrella del pop es asesinada y la investigación empieza a revelar que quizá detrás de ese crimen haya algo bastante más grande. Dos historias que parecen avanzar por caminos distintos hasta que empiezan a aparecer conexiones.
Y aquí es donde la novela encuentra su principal atractivo: el arte deja de ser simplemente un escenario para convertirse en parte del misterio.
Ríos San Martín se ha documentado muchísimo para construir esa parte de la historia y se nota especialmente cuando entra en los procesos de restauración y autentificación de una obra. Pigmentos, radiografías, análisis de los tejidos, luz ultravioleta, técnicas de restauración… Hay momentos en los que casi parece que estemos dentro de los talleres del Prado, siguiendo paso a paso el intento de descubrir si ese cuadro es realmente lo que parece.
Para mí, esa es una de las partes más interesantes del libro.
Porque la posibilidad de encontrar una obra perdida de Goya ya resulta suficientemente poderosa, pero el autor consigue que la investigación técnica tenga peso dentro de la trama y no sea simplemente un montón de información cultural colocada para demostrar cuánto se ha documentado. El arte se convierte en una especie de escena del crimen y cada pincelada, cada pigmento y cada análisis puede esconder una respuesta.
Además, la novela juega con algo que siempre me ha resultado fascinante: la posibilidad de que algunas de las grandes obras desaparecidas de la historia no estén realmente desaparecidas.
¿Y si existiera una obra de Velázquez que todos damos por perdida? ¿Y si apareciera una versión desconocida de una obra que creíamos inacabada? ¿Y si detrás de esas apariciones aparentemente imposibles hubiera un patrón?
Ahí entra la Corporación.
Y cuanto menos sepamos de ella al principio, mejor.
Ríos San Martín entiende que una organización secreta pierde buena parte de su fuerza cuando se explica demasiado pronto, así que va soltando información poco a poco y permite que el lector descubra su funcionamiento mientras avanza la novela. La idea resulta especialmente efectiva porque no se limita al tráfico de obras de arte: detrás hay poder, dinero, manipulación y una reflexión bastante interesante sobre nuestra capacidad para creer aquello que queremos creer.
Porque No te fíes de ellos también habla de nuestro presente.
De las noticias falsas, de las teorías conspirativas, de las redes sociales y de esa facilidad con la que una mentira repetida suficientes veces puede terminar pareciendo más real que la propia realidad. Y aquí la novela toca un terreno especialmente actual: el problema no es que existan conspiraciones absurdas, sino que vivimos rodeados de tantas que resulta cada vez más difícil distinguir una invención disparatada de algo que realmente podría estar ocurriendo.
Esa idea encaja perfectamente con el planteamiento de la novela. Si alguien consigue convencerte de que una determinada realidad existe, ¿hasta dónde estás dispuesto a seguirlo?
La historia, además, está sostenida por dos protagonistas femeninas que avanzan por caminos diferentes. Por un lado, Irene Llamas, vinculada al mundo del arte y enfrentada a la responsabilidad de autentificar una obra que podría cambiar la historia. Por otro, Lola Baltanás, inspectora con bastante carácter y un humor corrosivo que aporta una energía distinta a la investigación criminal.
La combinación funciona porque evita que toda la novela dependa de una única línea narrativa. Mientras una intenta descubrir qué se esconde detrás del cuadro, la otra intenta averiguar quién está detrás de un asesinato. Y, naturalmente, el lector sabe que tarde o temprano ambas historias terminarán chocando.
En algunos momentos he disfrutado más de la parte relacionada con el Prado y la Corporación que de la investigación policial, precisamente porque ahí es donde la novela tiene algo más particular que ofrecer. El asesinato de la estrella musical funciona como motor narrativo y sirve para trasladar la historia al presente, pero el misterio relacionado con las obras de arte tiene una personalidad mucho más marcada.
También creo que No te fíes de ellos funciona mejor cuando se toma su tiempo para construir el misterio que cuando necesita acelerar para llevarnos hacia la siguiente revelación. Hay elementos de thriller bastante reconocibles y determinados giros pueden resultar más familiares para quien esté acostumbrado a este tipo de novelas. Pero el conjunto consigue compensarlo gracias a la cantidad de puertas que va abriendo.
Y una de las mejores decisiones de Ríos San Martín es precisamente no olvidar nunca que está jugando con algo que podría haber ocurrido. No porque pensemos realmente que existe una organización secreta que controla la aparición de obras perdidas, sino porque el autor utiliza acontecimientos, obras y personajes históricos reales como piezas de una ficción que, en determinados momentos, consigue hacernos dudar.
Ese juego era precisamente una de las grandes virtudes de Fernando Marías.
Por eso resulta inevitable leer No te fíes de ellos pensando en él.
No hace falta conocer su obra ni haber leído Esta noche moriré para disfrutar de la novela, pero conocer el origen le añade otra capa. Hay algo bonito en que una idea que nació de conversaciones, cafés, proyectos que nunca llegaron a realizarse y una amistad pueda terminar convertida en un libro después de la muerte de uno de sus protagonistas.
Y quizá por eso el homenaje funciona mejor cuando no intenta convertirse en homenaje.
Ríos San Martín no escribe una novela sobre Fernando Marías. Escribe una novela a partir de una idea que compartieron y, al hacerlo, mantiene vivo algo que de otro modo habría quedado en aquel cajón lleno de proyectos que nunca llegaron a ver la luz.
No te fíes de ellos es una novela para quienes disfrutan de los misterios históricos, las conspiraciones, el arte y esas historias en las que realidad y ficción empiezan a caminar demasiado cerca la una de la otra. Tiene una documentación que se agradece, una premisa potente y suficientes secretos como para mantener la curiosidad hasta el final.
Pero sobre todo tiene una pregunta que permanece cuando cierras el libro: ¿cuántas cosas creemos conocer simplemente porque alguien decidió contarnos que eran ciertas?
Y quizá esa sea la verdadera trampa de la novela.
Que después de leerla empiezas a mirar de otra manera esas noticias sobre cuadros encontrados en un desván, manuscritos que aparecen después de décadas o piezas de arte cuya historia no termina de encajar.
Así que sí: conviene hacer caso al título.
No te fíes de ellos.
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