No fue un accidente. Fue abandono.
La pasarela de El Bocal, en Santander, no colapsó de repente. Se fue deshaciendo poco a poco… hasta que no aguantó más. Y cuando cedió, murieron seis jóvenes y otra chica resultó gravemente herida.
Ahora, el informe pericial lo deja negro sobre blanco: falló una unión clave de la estructura por la rotura de un herraje completamente deteriorado por la corrosión. Traducido: estaba podrido.
Hierro roto, vidas rotas
El punto crítico fue la unión entre vigas. Un herraje —una pieza básica— perdió resistencia por el desgaste del tiempo y el entorno marino. Se debilitó. Se partió. Y la pasarela cayó.
Así de simple. Así de brutal.
El propio perito describe cómo la pieza se rompió en la zona más vulnerable, tras perder su capacidad estructural. Y lo que debía sostener… dejó de sostener.
Sin mantenimiento. O peor
Pero hay algo más grave que el fallo técnico: no hay constancia de un plan de mantenimiento. Ninguno.
Y lo poco que se hizo, según el informe, fue “insuficiente”. La inspección, directamente, podría no haberse realizado. O si se hizo, fue negligente. Es decir: o no se miró… o se miró mal.
Reparar lo visible, ignorar lo importante
En 2024 hubo una intervención. Sí. Pero no donde importaba.
Se actuó sobre barandillas. Sobre lo que se ve. Sobre lo que tranquiliza al paseante. Pero no se tocó la estructura, ni los herrajes, ni los puntos que realmente sostienen la pasarela.
Se protegió la caída lateral.
Se ignoró el colapso total.
Una prioridad perfectamente equivocada.
Materiales que no eran los que debían
El informe también apunta a otro detalle incómodo: los herrajes utilizados no eran los adecuados para un entorno marino. Deberían haber sido de acero inoxidable específico. No lo eran.
Y el resultado es el que cabía esperar.
Corrosión extrema.
Deterioro visible.
Piezas que se deshacen literalmente en las manos.
Sí, así lo describe el perito: fragmentos que se desintegran al tocarlos.
La verdad que ya no se puede tapar
Durante semanas se habló de tragedia. De fatalidad. De mala suerte. Pero cuando un informe técnico habla de corrosión, falta de mantenimiento y errores estructurales, ya no hay relato que lo suavice.
Esto no fue un imprevisto. Fue un proceso. Lento. Visible. Evitable.

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