Cinco robos. Mismo municipio. Mismo botín. Mismo resultado: nadie detenido.
Un grupo de encapuchados volvió a actuar esta madrugada en Argoños, llevándose cableado del alumbrado público en el barrio de Tejiro y en la carretera entre Santiuste y Jado. La escena empieza a parecer menos un delito puntual y más una rutina nocturna con horario fijo.
Según el Ayuntamiento, eran “tres o cuatro” personas, encapuchadas —cómo no—, que huyeron en cuanto aparecieron la Guardia Civil, algunos vecinos y hasta el propio alcalde, Juan José Barruetabeña, que terminó recorriendo el municipio con su coche como si esto fuera una patrulla improvisada.
El pueblo que avisa… y sigue a oscuras
La secuencia es ya conocida: vecinos que detectan movimientos extraños, aviso urgente, llamada a las autoridades, despliegue… y ladrones evaporados. Esta vez, incluso, fueron los propios vecinos quienes alertaron directamente al alcalde en su domicilio. De ahí, llamada a la Guardia Civil de Santoña y búsqueda por la zona. Resultado: cero detenidos.
Mientras tanto, el cableado desaparece y las farolas se apagan.
No es un caso aislado. Es el quinto robo de este tipo en el municipio. Los anteriores se registraron en el camino del Cueto y frente a la propia Casa Consistorial. Es decir, ni escondidos ni discretos: donde más se ve.
Demasiado fácil para ser casualidad
El propio alcalde lo deja caer: quienes están detrás “deben conocer el municipio”, porque manipulan directamente los cuadros de mando. Traducido: no van a ciegas.
Y aun así, siguen entrando, cortando, cargando y saliendo sin consecuencias.
El Ayuntamiento ha pedido colaboración ciudadana para frenar estos robos, recordando el coste económico y el impacto directo en la iluminación del municipio. Porque sí, además de desaparecer el cable, también desaparece la luz.
Y en Argoños, últimamente, parece que lo único que funciona con regularidad es precisamente eso: que todo vuelva a quedarse a oscuras.

0 comentarios