En una noche de Halloween, el Racing logró un sufrido triunfo por 1-0 ante la Real Sociedad B. Un solitario gol de Peio Canales en el minuto 27 bastó para que los cántabros sumaran tres puntos valiosos, aunque el partido dejó más sombras que luces.
El conjunto verdiblanco firmó un encuentro espeso, trabado y con poca fluidez. Le costó encontrar su ritmo, especialmente en los primeros compases, cuando la Real B se atrevió a llegar un par de veces con peligro al área de Jokin Ezkieta, que respondió con seguridad.
Los racinguistas no estaban finos: las combinaciones no fluían, las pérdidas en salida comprometían al equipo y el juego carecía de la chispa habitual.
Pero en el 27 apareció Peio Canales que cazó una pelota y la mandó al fondo de la red. Un gol que valió oro y tres puntos.
A partir de ahí, el Racing pareció respirar; incluso llegó a celebrar un segundo tanto, obra de Mantilla, anulado por el VAR.
La segunda mitad fue otra historia. Sin brillar, el equipo mostró su cara más seria. Tiraron de oficio, se arremangaron y defendieron con todo lo que tenían.
La defensa fue clave: los laterales cerrando espacios y Pablo Ramón erigiéndose como el Kaiser de la zaga.
El central firmó un partido sobresaliente, mandando atrás y ganando los duelos.
El Racing sufrió, la diferencia era poca y la Real no dejó de apretar.
Pero el conjunto santanderino resistió, defendió con orgullo y se llevó una victoria que les hace aún más líderes.
Peio Canales, además del gol, volvió a demostrar que esta categoría se le queda pequeña: talento, visión y mucha clase.
También brilló Jeremy, que antes del encuentro recibió el premio al mejor jugador del mes de octubre.
Y cuando entró el capitán, Iñigo, el equipo lo notó: puso orden, intensidad y ese liderazgo que marca la diferencia.
No se puede decir lo mismo del árbitro, cuyo criterio fue más propio de una película de terror. Hasta cinco jugadores del Racing vieron tarjeta amarilla, un castigo excesivo para lo que se vio sobre el verde.
Entre ellos, Vicente y Mantilla, que cumplían ciclo y no podrán estar el próximo sábado ante Las Palmas.
Fue una noche de Halloween, sí, y el Racing sobrevivió a sus propios fantasmas. Sin brillo, sin fluidez, pero con oficio.
A veces, los tres puntos se consiguen sufriendo. Y en noches así, cada victoria vale el doble.
Redactado por Con H de Helena | Disfruta de sus videos en TikTok aquí

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