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La gripe española en Santander 1918

Introducción

Cuando se habla de las grandes tragedias de Santander, suelen venir a la memoria la explosión del Cabo Machichaco o el incendio de 1941.

Sin embargo, entre ambas fechas, la ciudad también vivió otra sacudida, menos visible en las piedras de sus calles pero igual de profunda en las familias: la llegada de la llamada Gripe Española de 1918.

Aunque fue una epidemia global, con millones de muertes en todo el mundo, en Santander tuvo un rostro cercano: el de vecinos enfermos de repente, el de hospitales colapsados y el de un miedo silencioso que recorrió cada barrio.

Una ciudad vulnerable

A comienzos del siglo XX, Santander era ya un puerto pujante, con comercio marítimo intenso, conexiones ferroviarias y una vida urbana en crecimiento.

Esa apertura al exterior, que traía riqueza y movimiento, también significaba mayor exposición a enfermedades que viajaban en barcos y trenes.

En 1918, cuando la gripe comenzó a propagarse por España, Santander no fue una excepción. La enfermedad llegó rápidamente, aprovechando la intensa actividad portuaria.

El impacto en la población

Las crónicas locales hablan de una ciudad desbordada. La primera oleada sorprendió en verano, pero fue la segunda, en otoño de 1918, la que golpeó con más fuerza.

• Los hospitales como el de San Rafael y el Marqués de Valdecilla (recién inaugurado en 1929, pero con precursores hospitalarios previos en la ciudad) se vieron incapaces de atender la demanda.

• Se habilitaron espacios improvisados para los enfermos: escuelas, conventos y casas particulares se convirtieron en salas de urgencia.

• Se calcula que cientos de santanderinos murieron en apenas unos meses. Lo más doloroso es que, a diferencia de otras epidemias, la gripe atacaba sobre todo a adultos jóvenes y personas en edad de trabajar, lo que supuso un golpe inesperado.

El miedo se coló en cada esquina: las familias evitaban reuniones, los entierros se hacían con prisa y muchos vecinos cerraban las ventanas con la esperanza ingenua de frenar el contagio.

Las medidas locales

El Ayuntamiento y las autoridades sanitarias tomaron decisiones que hoy nos resultan familiares:

• Cierre temporal de escuelas para frenar la propagación.

• Recomendaciones de higiene estricta, como hervir el agua y ventilar las casas.

• Prohibición de aglomeraciones en espacios públicos, aunque el cumplimiento fue irregular.

• Refuerzo en los servicios de enterramiento, ya que el número de defunciones creció rápidamente.

Pese a los esfuerzos, las limitaciones de la medicina de la época hacían difícil controlar la epidemia. No había antivirales ni antibióticos para complicaciones; solo reposo, cuidados básicos y mucha incertidumbre.

El rostro humano de la epidemia

La Gripe Española en Santander no dejó monumentos ni ruinas visibles, pero sí cicatrices invisibles en cada barrio:

• Familias que perdieron a padres o madres jóvenes.

• Niños que quedaron huérfanos en cuestión de días.

• Comercios cerrados por falta de manos que los atendieran.

• Vecinos que guardaron memoria de aquellos meses como un tiempo de silencio y miedo.

La prensa local de la época recogía día tras día las listas de defunciones, convirtiéndose en un recordatorio constante de la fragilidad de la vida.

Santander después de la gripe

Cuando la epidemia remitió, la ciudad intentó volver a la normalidad. El puerto siguió recibiendo barcos, los mercados volvieron a llenarse y las escuelas reabrieron.

Pero la experiencia dejó huella: se reforzó la conciencia sobre la necesidad de mejorar la sanidad pública y la higiene urbana, debates que, años después, desembocarían en mejoras en la red hospitalaria de la ciudad.

Para muchos santanderinos, la gripe quedó en el recuerdo como un enemigo silencioso, distinto a las tragedias ruidosas como explosiones o incendios, pero igualmente devastador.

Preguntas frecuentes sobre la gripe española en Santander 1918

¿Cuándo llegó la Gripe Española a Santander?
La epidemia llegó en 1918, con varias oleadas, siendo la más grave la del otoño de ese mismo año.
¿Cuántas personas murieron en Santander por la gripe?
No hay cifras exactas, pero se estima que fueron cientos de muertes en pocos meses, un número muy alto para la población de la ciudad en esa época.
¿Cómo reaccionaron las autoridades de Santander?
Se cerraron escuelas, se limitaron reuniones públicas y se habilitaron espacios improvisados para atender a los enfermos.
¿Qué hospitales atendieron a los afectados?
Principalmente el Hospital de San Rafael y centros improvisados. Más adelante, la memoria de esta epidemia influyó en la creación y modernización del Hospital de Valdecilla.
¿Por qué no se habla tanto de esta epidemia en Santander?
Porque, a diferencia de otras tragedias como el incendio de 1941, la gripe no dejó destrucción visible en la ciudad, aunque sí un impacto humano enorme.

Fotos de la gripe española en Santander 1918

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