El Sardinero vivió ayer una de esas tardes que definen temporadas. Un Racing eficaz, contundente y cada vez más convincente derribó al Eibar con un 4-0 que refuerza su candidatura al ascenso directo.
No fue un inicio brillante, ni mucho menos: los primeros minutos estuvieron marcados por imprecisiones, dudas atrás y varias llegadas armeras que obligaron a ajustar líneas. Pero si algo tiene este Racing es gol. Mucho gol.
Poco a poco, los de José Alberto fueron entrando en calor, asentándose en el centro del campo y ganando metros. Y en el minuto 36 apareció el hombre del partido, Iñigo Vicente, para encender El Sardinero.
Control, pausa y definición: 1-0, el soplo de aire que necesitaba el equipo. Con el tanto, el Racing se soltó, jugó con más criterio y castigó cada despiste rival.
El golpe definitivo llegó antes del descanso. En el 43, un córner ejecutado por Vicente encontró la cabeza de Asier Villalibre, que firmó un remate de delantero de oro.
El “Búfalo” ya suma 10 goles, su mejor registro como profesional. Un 2-0 al descanso sin desplegar un juego perfecto, pero con la pegada y las individualidades que están marcando el camino de este Racing.
Tras el paso por vestuarios, la ventaja se notó. El Racing salió más fuerte, más decidido y con la sensación de tener el partido donde quería. Y no tardó en llegar el 3-0, de nuevo en un saque de esquina: esta vez fue Javi Castro quien cabeceó a la red. El Racing es, sin duda, un rodillo en el juego aéreo.
Con el resultado encarrilado, el equipo trabajó con comodidad. Gustavo Puerta e Iñigo Sainz-Maza firmaron un encuentro casi impecable, dominando la medular y acelerando cada transición. Y para cerrar la fiesta, Iñigo Vicente volvió a aparecer para poner su tercera asistencia de la tarde: un pase astuto, al espacio, que dejó a Marco Sangalli mano a mano con el portero. El donostiarra no falló y firmó el 4-0, alcanzando ya los 3 goles y quedándose a solo uno de igualar su mejor marca como verdiblanco.
El partido fue una demostración de identidad.
Este Racing puede no brillar siempre, puede conceder momentos delicados, pero posee algo diferencial: una delantera envidiable. 37 goles en 16 jornadas hablan por sí solos.
Con 32 puntos y empatado con el Depor en la parte alta, el conjunto santanderino sigue enviando un mensaje claro a la categoría: quiere ascender… y quiere hacerlo por la vía directa.
Si mantiene este ritmo goleador y continúa acumulando porterías a cero, pocos equipos podrán seguirle el paso. El Sardinero lo sabe. Una ilusión nos persigue.
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