Cinco personas muertas en El Bocal: la pasarela que no aguantó ni una tarde más
La madera crujió. Después, el silencio. Y luego los gritos.
Cinco jóvenes han muerto esta tarde en la senda costera de El Bocal, en Santander, cuando una pasarela de madera decidió que ya había trabajado suficiente por hoy. Eran las 16.30 horas. Siete personas paseaban entre el entorno de El Bocal y el Instituto Español de Oceanografía, en una ruta que presume de naturaleza y vistas al mar. Lo que no figuraba en el folleto era la caída libre sobre rocas y agua.
A las 21:00 aparecio la 5º persona fallecida, sigue la busqueda de la 6º mujer
La estructura cedió por causas que ahora “se investigan”, esa fórmula mágica que sirve para explicar lo inexplicable mientras se gana tiempo. Los siete cayeron al vacío. Uno fue rescatado con vida. De los otros seis, Cinco han fallecido. Dos siguen desaparecidos mientras cae la noche y el mar no entiende de comunicados oficiales.
Naturaleza sí, mantenimiento ya veremos
El aviso llegó al 112 sobre las 16.45 horas, dado por unos ciclistas que se toparon con la escena. A partir de ahí, el despliegue: bomberos, Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, sanitarios del 061, Cruz Roja, Salvamento Marítimo, helicóptero, drones y hasta un puesto de mando avanzado instalado junto a la pasarela caída. Cerca de setenta personas, cinco embarcaciones y un helicóptero peinando la zona antes de que la oscuridad complique aún más la búsqueda.
Cuando la infraestructura se viene abajo, el Estado sí aparece. Con luces, sirenas y uniformes. Antes, la madera envejece en silencio.
La Delegación del Gobierno ha confirmado el balance provisional. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, viaja a Santander para informar sobre la situación en la que se encontraba la pasarela y los primeros datos de la investigación. La alcaldesa ha lamentado “la gran desgracia” y ha agradecido la rápida respuesta de los servicios de emergencia.
Y es cierto: la respuesta ha sido rápida. Lo que no fue rápida, al parecer, fue la resistencia de una estructura que debía sostener vidas humanas sobre un terreno abrupto.
La postal rota
La senda costera de El Bocal es uno de esos lugares que se promocionan como escapada saludable, paseo familiar, conexión con la naturaleza. Madera, barandillas, mar al fondo. Una estampa perfecta… hasta que la madera se convierte en trampa.
Siete jóvenes salieron a caminar. Cinco familias reciben esta noche una noticia que ningún protocolo puede suavizar. Dos más esperan, colgadas de la incertidumbre, mientras los equipos de rescate rastrean agua y rocas.
Las causas “se desconocen”. La investigación “acaba de iniciarse”. Las responsabilidades, si las hay, llegarán —dicen— cuando todo se aclare. Siempre después. Nunca antes.
Hoy, en El Bocal, la naturaleza no fue el peligro. El peligro fue creer que una pasarela aguanta sola el paso del tiempo.

0 comentarios